El Barcelona cayó eliminado de la Copa pese a realizar un partido de sibaritas y, en cambio, defendió el liderato de la Liga con una delicatessen que valió la entrada pagada del encuentro en la Catedral. Una jugada de calidad en la que se juntaron la imaginación de Pedri y la precisión de Lamine Yamal fue suficiente para ganar en San Mamés a un Athletic desanimado e impotente. Un instante de genio que compensaron los 89 minutos de tedio. El Barça, que parecía tener la cabeza en otro sitio entre la Copa y la Champions, ya puede pensar en el Newcastle.
El duelo de Bilbao fue la final de Copa que no será en Sevilla porque tanto los blaugrana como los rojiblancos cayeron apeados esta misma semana. Esa eliminación condicionó mucho ambas alineaciones.
Ausencias y exigencia
Ya fuese por cansancio o por las rotaciones, el juego blaugrana no tuvo parecido alguno al 3-0 al Atlético
Casi parecía el partido de las ausencias, donde pesaban más los que no estaban que los que sí que jugaban. Mal asunto cuando ocurre eso y están Dani Olmo o Rashford sobre el césped. El mediapunta de Terrassa y el delantero inglés estuvieron apagadísimos en un encuentro que les exigía un paso adelante si quieren asaltar el once de los días grandes.
La visita a San Mamés no tenía el don de la oportunidad ya que le cayó al Barça entre el intento de la remontada ante el Atlético y la ida de los octavos de la Champions. La intensidad del duelo copero y la exigencia del desplazamiento a Newcastle hizo que el líder de la Liga pecase de conservador y tirase de rotaciones.
Una acción premium entre bostezos
Una conexión de dos genios como Pedri y el 10 rescata una noche funcionarial ante un Athletic impotente
Mientras Valverde dejaba fuera a Sancet, Guruzeta o Galarreta en un equipo que hace semanas que no puede contar con Nico Williams, Flick prescindía de inicio de Pedri, Raphinha y Fermín en unos días en los que ya había perdido a De Jong, Koundé y Balde. No quería correr más riesgos pero entre los descansos y las lesiones, faltaban seis de los imprescindibles del técnico y esa ristra de alteraciones provocó que el Barça estuviese espeso y pastoso con la pelota.
Como decían en las películas, cualquier parecido con la exhibición del martes en el Estadi fue mera coincidencia. De aquel recital quedaba muy poco, ya fuese por cansancio o por falta de mimbres. El extraordinario esfuerzo que realizó para quedarse cerca de remontar un 4-0 le pasó factura. Unai Simón vivió tranquilo, nada que ver con la noche de asedio que pasó Musso.
Cancelo se ganó el derecho de repetir pero a los 20 segundos pronto se vio que no estaba igual de inspirado. Un centro de Berenguer desde la izquierda lo envió el lateral portugués al larguero en su intento de despejar ante el susto de un incrédulo Joan Garcia. Igual que el portero del Athletic y de la selección agradeció que Ferran, tras um gran centro de Lamine, optase por pasar en el área pequeña en vez de rematar a gol. Gorosabel, que tampoco esperaba una acción tan inverosímil, casi sorprende a su propio portero en el juego de los despropósitos.
Por si al partido le faltaba algo para resultar más insípido la lesión de Unai Gómez, que se dañó la rodilla izquierda, logró que los futbolistas aún se lo tomasen con más calma. Sin noticias de talento ni chispa, Joan Garcia salvó un uno contra uno de Selton, que le había robado la cartera a Gerard Martín pero que no supo qué hacer ante el meta blaugrana, que también vio cómo el gol de Iñaki Williams era bien anulado por fuera de juego.
Cruz y cara
Ni Olmo ni Rashford se rebelaron pero Joan Garcia volvió a frustrar por tercer encuentro al Athletic
En esa tesitura, el balón parado estuvo a punto de cambiar el resultado a favor del Barça al filo del descanso. Una rosca de Rashford desde el córner la tocó con toda la intención Ferran de espuela pero el balón se marchó rozando el poste.
El 0-0 era una llamada de socorro para que Pedri entrase en el campo. Flick la escuchó. Pero también Valverde intervino metiendo a Sancet. Y el 8 del Athletic, juntándose con Robert Navarro, dio mucha más llegada a los locales pero dos veces se encontró con sendas paradas de Joan Garcia. En tres partidos, los bilbaínos no le han marcado ni un gol al Barça, un lastre descomunal.
Con San Mamés aún enfadado por una amarilla a Cubarsí por derribar a Iñaki que querían colorada (hubo hasta pañolada), a Pedri se le encendió la bombilla y con él, a Lamine Yamal. Fue el final del Athletic en la única jugada remarcable dentro de un bostezo gigantesco.
El canario trazó una diagonal en el centro del campo superando rivales y abrió a la derecha para la entrada de Lamine para su perfil preferido. El extremo solo necesitó tres toques para dejar plantados a Adama Boiro y a Unai Simón. Control, recorte y chut colocadísimo, que tocó el poste antes de entrar. Una obra de arte que iluminó una noche gris. Una conexión elegante que dio brillo a una actuación funcionarial. Una acción premium que acabó con el martirio y un suplicio. El Athletic no está para grandes gestas y el Barça tuvo suficiente con una delicatessen para no dejar que nadie se le acerque en la clasificación.
Ficha técnica
Athletic, 0 - Barcelona, 1
Athletic: Unai Simón, Gorosabel, Vivian, Laporte, Adama, Rego (Vesga 69), Jauregizar (Eder García 74), Selton (Sancet 46), Iñaki Williams (Guruzeta 69), Berenguer, Unai Gómez (Robert Navarro 11).
Entrenador: Ernesto Valverde
Barcelona: Joan Garcia, Eric Garcia, Cubarsí, Gerard Martín, Cancelo, Bernal (Pedri 46), Casadó (Araújo 78), Olmo (Fermín 62), Lamine Yamal, Rashford (Raphinha 62) y Ferran Torres (Lewandowski 62).
Entrenador: Hansi Flick
Estadio: San Mamés (50.629 espectadores).
Árbitro: Munuera Montero (colegio andaluz).
Tarjetas: Amarillas a Rego, Cubarsí y Vivian.
Gol: 0-1 Lamine Yamal (68).